“Los poderes son humanos, ningún dios lo ha tenido”. Era su máxima, cuando en los años 50 produjo una obra consistente del amplio conjunto de dueñas de casa de Aotnitlen, ciudad que siendo sitiada por un pequeño grupo de ellas, jamás logró consolidar la idea que en la cocina el orgasmo político es una quimera. La cocina, decía, representa la sociedad, pues ahí están lo gérmenes, el agua, la ciudad, el fuego y los más diversos zapatos. Recién, cuando fue partícipe de la dinamitación de la fábrica de condones, puso en escena los riesgos de la dinamita en la ciudad: todo por contradecir a Liverton en la idea de que lo brutal genera movimiento social y es lo más cercano a la anarquía. He aquí una entrevista extensa a Madame, como solía llamarse en sus panfletos.
P: ¿ A qué edad fue su primer escrito?.
M. No lo recuerdo. No me acuerdo. Es decir que no tengo memoria de largo plazo. Deje que me lleguen los años y le contesto, aún soy joven.
P: ¿Es verdad que su primer texto filosófico nació de la mano de su cartero?. Me parece insólito creerlo.
M: ¿Es usted incapaz de creer que la pregunta filosófica es ontológica al hombre?. Muchos han confundido eso con oncológico, lo hemos vuelto canceroso. Una primera mayoría de humanoides en la Edad Primaria reflexionó de su entorno, muy poco de sí mismo. Es decir son las cosas que se presentan ante el ser humano, no hay duda, no hay codicia, sólo supervivencia. De hecho se presume que las primeras conjugaciones verbales no partían del yo y tampoco había un nosotros. Todo circulaba derredor de LO. Hoy en día es a la inversa, con alto acento en el yo y el nosotros sigue siendo relegado. El futuro será el NOSOTROS. Por eso mismo el yo es lo fundamental en la pregunta filosófica, y ese yo no es consustancial a la clase, ni al género, ni los mancos, es de quien tiene aparentemente conciencia de sí.
P: ¿Aparentemente?
M: Mire, me da la idea que usted es un estúpido..
P…….
M: Discúlpeme, pero a veces encuentro que la filosofía del entrevistador es torpe. Es más, ese primer texto aludido con el cartero y que fue reconocido mundialmente no me permitió más que enamorarme de los oficios y bestialmente soy anti carrera. Ya me explayaré. Pero cuando hablo de aparente es porque estamos derruidos por el espectáculo. Recuerda la “jornada de campesinas” cuando entraron violentamente al set televisivo de Tijuatevisa y maniataron al conductor leyendo una proclama?. Luego hice dos quiebres, el efecto mediático y el análisis del discurso. Ambas son opuestas, no coincidentes. Por una parte los medios exageraron en la tetas de las mujeres, la vestimenta, en el acento propio, en la torpe mirada y que dañaba “sustancialmente la imagen del conductor y del programa”. No hubo sino encarcelamientos y una racia en los futuros guiones televisivos. De hecho dos de ellas desde ese hecho se encuentran desaparecidas. Pero la segunda parte es una inflexión tremenda. El discurso fue político, de alto nivel y filosóficamente complejo. Reunía a su vez armas del capitalismo, su tecnología y lo atacaba ahí mismo. Dos ideas fuertes: la mujer está condenada al mundo primario, es decir, no hay yo menos nosotros; además que la mujer del campo, relacionada con lo otro, está doblemente condenada a diferencia de la urbana. Lo fatal decía el texto, es que la mujer no tiene más salida que el suicidio colectivo y acordado. Querían que todas las mujeres, sin condición, tomaran sus cuchillos o se instalaran en un edificio pequeño para tirarse y morir lentamente en el suelo como señal de dolor. El hombre quedaría solo, solo, y construiría su propio “compañera”. Lo malo es que hoy, si una piensa, el tema de la clonación es fuerte, y una potente arma de dominación masiva.
P: Bastante drástica la idea, pero es usted quien da complejidad a tal acto. Qué le hace pensar que es eso lo que buscaban dichas mujeres.
M…….: Usted no es mexicano..
P: Supongo que no hay que serlo para….
M: Cállese¡¡.
P:¿?¿?¿?¿? (Vieja de mierda).
Lady Lee
Sniff Sniff
jueves, 5 de junio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario