P: Cuéntenos Madame cómo fue en la intimidad su relación con Yohanna, tanto en lo espiritual como carnal?.
M:---- (está pensando qué responder). Veo que prefiere que no responda el qué no representa Yohanna. Pero le tiro dos ideas fuerzas: no es profeta, ya que no advierte el futuro ni lo anticipa, ella resume el presente por condiciones antecedidas. Tampoco es santa, en el amplio concepto, demostrando la tirria a las prácticas conservadoras y aún más “en conserva” que un grupo elitista de individuos se ha encargado de poner en el cofre de los “tesoros humanos”. Mire, no piense que todo es tan evidente, de eso se trata la literatura. Muchas versiones circularon en la prensa, y como contra-respuesta algunos gusanos inteligentes emplearon el panfleto como arma de vilipendio. Lo lograron hasta cierto punto, mis máximas felicitaciones. Es más, uno de los injurios sostuvo que frente al atentado perpetrado por “un grupo desconocido” a la empresa Kliptton que se preocupa de distribuir las flores (más rosas) a la amplia comunidad de féminas en el occidente mexicano lo lideraba Yohanna y quien le contesta. con la intención de desestabilizar un mercado floreciente y eso atentaba contra la producción y empleo en la ciudad. Es un análisis incierto, torpe y ajeno a las características históricas del hecho, qué más podemos esperar de esa tropa de lacayos. Imagine usted el uso de la propaganda que emplea a las flores como mecanismo de control y desprecio a la mujer. Haga, por favor se lo pido, un análisis del contenido de dicha panfletada. A propósito, ¿no cree usted que la propaganda es un mecanismo panfletario sofisticado que se agrupa en un complejo semiótico más proteico que el utilizado por los irreverentes?. Deténgase y deconstruya en discurso el discurso. Tarea pendiente para usted, ojalá lo logre. Pero, cuando hay grandes acontecimientos publicitarios el uso de la flor es inmediato. Un ejemplo: 14 de febrero, día de los enamorados. Veamos, cuál es el destinatario: la mujer. Quién regala flores?: el hombre. Son dos sexos marcados, dominador y dominada, que excluye más brutalmente la relación homosexual o transgénero. La mujer es la que cultiva la flor en el campo, en la ruralidad, en las grandes industrias que hoy se ocupan de dicho negocio. Finalmente, luego de una cadena más compleja y menos resumida, el hombre - quien posee poder para adquirirlas - las obsequia con risa estúpida a la mujer, deposita su poder en la flor y es la mujer quien se encargará por un par de días que aquella perdure lo más posible antes de secarse. Al final, le recuerda un buen par de momentos quién tiene el poder en casa y en el espacio social. Una cadena que está bien explicada en el séptimo libro que publiqué el año 2000 y que lleva por nombre La Flor como Mecanismo Capitalista. Pero bueno, así y todo ese atentado que a mi modo de ver no es terrorista ni delincuencial, sólo fortuito, pasó a engrosar la lista de acciones feministas de nuestro grupo de amigas, incluyendo a Yohanna. Nos exculpamos por esta vez, quizás una próxima vendrán nuevas pústulas en la ciudad lideradas por otras mujeres.
P: Pero su relación con…
M: Ah. La extraño es mi primera respuesta, más primitiva. Sabe, con ella experimentamos todo, elevamos el coeficiente intelectual mutuamente y me hizo entender muchas cosas. Fue un gran aporte al crecimiento literario. Le puedo dar una gran respuesta y única para terminar al menos con esta parte. Le diré en qué desembocó esta relación en el plano sexual y filosófico (que están muy unidas y sabrá el por). Comenzamos por armar una suerte de tratado, que más pareció un nuevo trato, un nuevo relacionamiento entre los sexos y géneros. Hacíamos un análisis de la sexualidad enfocada en tres épocas culmines: la Grecia, la Edad Media en la boca del Renacimiento y la Posmodernidad. En las tres hubo coincidencias: la mujer tenía el mismo comportamiento porque la explicación social de sí era otorgada por un discurso político y cultural nacido en estados pre concientes del hombre (como sexo y género). Creíamos y creemos que el estado de conciencia aún no existe porque si así fuera incluso el dominador haría un entramado social y cultural más rico que el existente, su trama no sería trauma. Es más, fuimos osadas y dijimos que el mundo primitivo aún poesía una representación formidable en nuestros modos de vida. Pero como todo es poder, lo único que importa es quitar la corona al “otro” y ponérsela: eso, a nuestro juicio, era banalizar las demandas y promover una vez más el desequilibrio. Lo sustancial, así, estaba en la forma y no el contenido. Las griegas (¿ha notado usted que siempre se dice los griegos, los romanos y no las romanas?) poseían una fecha que se encontraba en el primer mes del primer domingo que terminara en 7. Era una cuestión esotérica bien compleja que los historiados aún no consensúan, pero en la que un grupo (siempre hay que entender que las explicaciones progresistas está dada por una pre conciencia dinámica y cercana a la conciencia que no es sólo propia de las mujeres). Ejercitaban un ritual que mantuvo a diosas propias, ejercicios sexuales complejos entre las mujeres y actividades artístico-culturales donde el concepto femenino se desbordaba) hasta que fueron “sorprendidos” por los hombres y llevadas a la horca frente a un espectacular grupo de hombres y mujeres. Está claro que todos disfrutaron del evento, inclusive las mujeres sometidas.
Continúa.
Lady Lee
Sniff Sniff
lunes, 9 de junio de 2008
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